Para analizar un videojuego de antaño, es necesario remontarse a aquellos tiempos y evaluarlo como si estuviésemos en ese entonces. Es una tarea difícil para muchos, sobre todo para los gamers de la nueva generación, que lo único que buscan en la mayoría de los cados, es nivel gráfico. Y al toparse con un título como Alone in the Dark, ni bien lo ven, lo catalogan como basura.

Yo por suerte tuve la oportunidad de jugarlo en las arcaicas PC de mi escuela primaria, que tenían Windows 95 y allí, los juegos que corrían en MS – DOS funcionaban de maravilla.


Alone in the Dark es el nacimiento del género survival horror. Este juego, junto con Clock Tower: The First Fear, son el comienzo de todo y son clásicos que ningún seguidor del horror debe dejar de jugar.


El apartado gráfico, que hoy en día nos parece precario, en su época fue totalmente revolucionario. Infogrames, la empresa responsable, desarrolló un motor único de forma independiente para este juego y para los dos posteriores, transformándose en un motor exclusivo para Alone in the Dark. Los escenarios eran una especia de cuasi-3D ó 2.5D y el modelado de los personajes era similar. Esto era demasiado bueno para entonces, si lo comparamos con las clásicas aventuras 2D point & click de los años ’90 (que por cierto, ¡Alone in the Dark es de 1992!). Además, las cinemáticas fueron realizadas con el motor del juego, nada de FMV como se acostumbraba en la época.


Su gameplay también fue sorprendente y terminó inspirando a decenas de juegos que conocemos hoy en día. Un sistema de combate 100% survival horror: escasas armas; un menú basado en inventario donde se mostraba tu salud y los objetos disponibles para interactuar, que incluso eran combinables; puzzles al por mayor, no sólo de lógica o de aquellos en los que hay que leer un libro para resolverlos, sino también, puzzles de acción y otros intuitivos. Existían enemigos que no morían si no se activaba cierto objeto, no se los esquivaba de determinada forma o no se leía algo. Su dificultad era tal, que se podía morir en cualquier momento, por lo que siempre recomendé guardar la partida seguido.


Si bien su duración no era larga, el hecho de ofrecer 2 personajes, con historias diferentes y un sistema de combate distinto, daba la sensación de estar frente a dos juegos. Alone in the Dark garantizaba horas de entretenimiento, acción y miedo.




Por un lado tenemos a Edward Canrby, personaje que de ahí en más pasaría a la historia dentro del género y sería el protagonista de todos los juegos de la saga que le seguirían a este, detective de alto rango que termina en la siniestra mansión para investigar el supuesto suicidio de Hartwood. Pero también está Emilie, el personaje femenino del juego. Ella es la sobrina de Hartwood y decide averiguar que hay de raro detrás de la muerte de su tío. Está convencida de que él no estaba loco.


Otro elemento que le daba prestigio a Alone in the Dark era su historia. Basada en la Cosmogonía lovecraftiana, (como muchos otros títulos lo harían después – Prisoner of Ice, Shadow of the Comet) lo extraño no podía faltar, siendo Lovecraft uno de los maestros de la literatura de horror. Un survival horror que use una historia digna de él no puede ser malo. Las criaturas eran retorcidas y bizarras, se notaba mucho la inspiración en la obra de Lovecraft. Lo mismo en la ambientación y los escenarios, lúgubres y con una siniestra historia detrás. El mal yace en la casa en sí, pero no quiero spoilear mucho. Tendrán que experimentarlo ustedes. El juego entero está lleno de referencias a la obra literaria del gran maestro.



Finalmente, el sonido. Alone in the Dark carecía de diálogos, obviamente, pero sus efectos y la música eran sublimes. La primera versión del juego, que venía en diskette, contenía sólo sonidos , pero carecía de musica. Las últimas versiones del juego incluso incluían un CD con melodías, logrando una aventura más espeluznante. No era simplemente música de horror para ambientar, era algo más que eso, y por cierto, la atmósfera se lograba muy bien.


Conclusión

Supongo que al terminar de leer se nota la cantidad de elementos que este survival horror aportó a otras sagas conocidas, como lo son Resident Evil, Project Zero (bueno, este se vale más de Clock Tower) o Silent Hill.

Alone in the Dark fue un juego magnífico, el mejor de la saga junto a The New Nightmare. El segundo y tercer título no tuvieron la misma fuerza, y se nota. La razón de esto es simple: los realizadores del primer título ya no estuvieron en esas entregas, y fue recién en el cuarto cuando el verdadero horror Lovecraftiano volvió. Y ni hablar del mediocre juego homónimo de 2008, que se describe como una “continuación” de esta primera aventura, que más que continuarla, terminó sepultando a la primer saga de survival horror de renombre, que a pesar de haber inspirado a otros, fueron ellos quienes se hicieron grandes, y lamentablemente, Alone in the Dark quedó en el olvido para muchos, convirtiéndose en un juego de culto para nosotros, los seguidores del horror.


NOTA FINAL

9

Comments